Principales causas de la problemática
El problema del sobrepeso y la obesidad tiene diversos orígenes que pueden
estudiarse desde varios puntos de vista: clínico, nutricional, familiar, social y económico,
entre otros. Las autoridades mexicanas identifican como principales causas
de la obesidad y el sobrepeso infantil en México las siguientes:
• Balance: mayor ingesta calórica que consumo calórico.
• El incremento en el poder adquisitivo dirigido al menor costo de alimentos
procesados por avance tecnológico.
• Los patrones de consumo de los padres se trasladan a los hijos.
• El desarrollo industrial y tecnológico mundial ha propiciado que la actividad
laboral se vuelva más sedentaria.
La transición nutricional que experimenta el país en su dieta, en la cual
aumenta la disponibilidad a bajo costo de alimentos procesados adicionados
con altas cantidades de grasas, azúcares y sal.
• El incremento en el consumo de comida rápida y alimentos preparados
fuera de casa para un sector creciente de la población.
• Disminución del tiempo disponible para la preparación de alimentos.
• La mayor exposición a publicidad sobre alimentos industrializados y productos
que facilitan las tareas cotidianas y el trabajo de las personas, disminuyendo
su gasto energético.
• La mayor oferta de alimentos industrializados en general.
• La disminución de la actividad física en la población.
• El incremento en el consumo y disponibilidad de bebidas calóricas y alimentos
industrializados, lo cual se refleja en la ense 2008, que señala que
los alimentos y productos con mayor disponibilidad en las primarias son:
81.2% dulces, 78.8% botanas industrializadas y 77.1% tortas y sándwiches,
mientras que a nivel secundaria, 87.9% son refrescos.
Estas causas suelen observarse de manera frecuente tanto en los hogares del país
como en los centros laborales y los planteles educativos en todos sus niveles, en
donde usualmente se presentan comportamientos de altos niveles de consumo
de alimentos y bebidas con bajo valor nutrimental y bajos niveles de ejercicio.
Por ejemplo, conforme a un análisis efectuado por la cofemer a nivel de hogares,
tomando como fuente la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares
(enigh), el porcentaje de los mismos que reportaron algún gasto en refrescos fue
de 58% en 2002, mostrando una tendencia a la alza, alcanzando el 62% en 2008
(Gráfica 6).
Es pertinente analizar los patrones de consumo de refrescos a nivel de hogares,
ya que existe una importante dificultad para determinar el tipo de productos con
mayor probabilidad de ser causantes de obesidad como consecuencia de su consumo,
con lo que se corre el riesgo de señalarlos negativamente; sin embargo, en
su presentación más común (los que no contienen edulcorantes no calóricos), se
acepta que el consumo elevado de refrescos puede ser causante de sobrepeso y
obesidad, lo que además muestra propensión de los hogares a ingerir alimentos
con bajo valor nutrimental. Por lo tanto, se observa que la relación que guarda
el ingreso de los hogares con la probabilidad de consumir refrescos no es lineal;
es decir, comienza con una prevalencia del 49% para los hogares del quintil más
bajo, luego aumenta en los quintiles 2, 3 y 4 hasta un valor del 66% y finalmente,
para el quintil más alto, disminuye a 60% (Gráfica 7).
El otro parámetro de consumo relevante a observar es la intensidad con que lo
hacen los hogares que consumen refrescos. La intensidad también representa
una tendencia no lineal con el ingreso de los hogares, siendo que el quintil más
bajo el que reporta un consumo promedio de 61.3 litros trimestrales, mientras
que los quintiles 2, 3 y 4 consumen en ese mismo periodo 69.6, 77.0 y 76.3 litros,
respectivamente, y el quintil de mayores ingresos reporta un consumo de 72.3
litros (Gráfica 7).
El comportamiento encontrado en los parámetros de consumo –prevalencia
e intensidad– son relevantes para el planteamiento de posibles políticas de control
del sobrepeso y obesidad en la población mexicana.
En la Tabla 2 se muestran valores de prevalencia, consumo y gastos trimestrales
para el consumo de refrescos por quintil de ingreso.
Una de las variables a considerar dentro del diseño de las políticas encaminadas a
controlar el problema de la obesidad y el sobrepeso en México son los hábitos de
consumo en los hogares mexicanos. La Tabla 3 sirve para dimensionar el consumo
de refrescos en relación con las frutas y verduras en los hogares.
Se observa que las proporciones de gastos entre refrescos y verduras, frutas
y educación también cambian en función del perfil de ingreso del hogar. Para
el caso de las verduras, es importante observar cómo en el quintil más bajo el
ratio más alto es de 93% para el 2006, indicando que estos hogares gastan más
en verduras que en refrescos; esta conducta obviamente está asociada con las
restricciones presupuestarias de los hogares.
El gasto en frutas muestra una consideración más desfavorable que las verduras,
ya que en todos los años y quintiles de ingreso se refleja un gasto mucho
menor en este rubro en comparación con los refrescos (dos a tres veces menor).
En general, las familias de menores ingresos son las que destinan un mayor gasto
a los alimentos de bajo valor nutrimental (en este caso los refrescos), como proporción
de lo que destinan a otros gastos como frutas, verduras y educación.
De esta manera, se observa que efectivamente existe una marcada tendencia a consumir alimentos de bajo valor nutrimental en comparación con otros
gastos efectuados en los hogares mexicanos, lo que en buena medida explica
los altos índices de sobrepeso y obesidad. Se puede apreciar con claridad que el
gasto que se realiza en estos productos es significativamente superior al que se
realiza en frutas y verduras, llegando a porcentajes de hasta 394% para un determinado nivel de ingreso de los hogares, lo que supone una primera evidencia de
que las familias mexicanas destinan una buena parte de su ingreso al consumo
de alimentos de bajo valor nutrimental, que puede derivar en un desorden alimenticio que contribuya al problema de la obesidad y el sobrepeso.
Panorama internacional
Este problema no es exclusivo de México. Se trata de uno de los retos más importantes en materia de salud pública en todo el mundo, ya que muchos países están presentando tasas elevadas de prevalencia de sobrepeso y obesidad. Por lo tanto,
representa un caso de estudio relevante para establecer las políticas públicas que
permitan atender la problemática derivada de estas afecciones (Gráficas 8 y 9).
Como se pudo observar, diversos países presentan tasas de sobrepeso y obesidad
muy elevadas: entre 45.8% y 76.7% de las mujeres presentan dichas condiciones,
así como entre 44.7% y 80.5% de los hombres; además, se observa un aumento
relevante en dichas tasas entre 2002 y 2010.
Lo anterior significa que entre 4 y 8 de cada 10 personas tienen una alta probabilidad
de presentar enfermedades y afecciones que ponen en riesgo su vida:hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiovasculares,
cáncer y osteoartritis, entre otras, además de que la obesidad por sí misma tiene
provoca una disminución en la calidad de vida y un aumento en la necesidad de
brindar atención médica frecuente a las personas que la padecen.
Lo anterior representa un importante problema de salud pública con consecuencias
económicas y sociales que ameritan su análisis, ya que las personas
en estas condiciones generan gastos significativos a los sistemas de salud públicos
y privados, además de que representan una baja en productividad para los
países al ser causa de muertes prematuras, discapacidad y menor rendimiento
laboral.
Si bien este problema es de magnitud considerable a nivel mundial, cobra
especial relevancia el caso en México, debido a que ocupa el segundo lugar en la
prevalencia de sobrepeso y obesidad entre los países analizados, con porcentajes
de entre 70% y 80% de personas adultas con estas afecciones. Por tal motivo,
cobra importancia analizar las causas del problema, para poder determinar las
posibles medidas de política pública que permitan su atención.
La ocde cuenta con proyecciones, a partir de la información histórica, para las
tasas futuras de sobrepeso y obesidad para la población en el rango de edad 15
a 74 y 3 a 17 años en diferentes países, de donde se puede inferir el avance progresivo
y alarmante de la epidemia en caso de no tomarse las medidas necesarias
para revertir la tendencia, que del mismo modo aplica para el caso de México
(Gráficas 10, 11 y 12).
Referencias:











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